De padre a hijo por más de cinco generaciones, la unión de un lejano pasado, un aroma único y un sabor moderno.
Cuando Escolástica Álvarez contrajo matrimonio con Rafael Camposano en 1850, no sólo se unieron dos importantes familias alrededor del cultivo de la vid, además se consolidó una cultura que albergaba las herencias española y diaguita.
Los Camposano comenzaron a descubrir en los predios de Tulahuén, la riqueza y los misterios de una tierra fascinante. La tierra, por su parte, se entregó esplendorosa a las manos de jóvenes agricultores que empezaban a labrar un futuro en ellas. Y así, el cultivo de la vid y la elaboración de los productos emanados de la uva, han unido a la familia a estas mágicas tierras en el norte de Chile por 150 años. Cinco generaciones de la familia Camposano han sido las protagonistas de una historia de tradición, valores familiares e identidad, alrededor de un licor único marcado por
el sello exclusivo de las tierras de Tulahuén y el trabajo de su gente. Cada uno de los Camposano ha contribuido valiosas herramientas para darle el singular carácter que hoy destaca a Pisco Waqar en el mundo. Y hoy, con tradición, innovación y pasión por las encantadoras tierras de Tulahuén, la familia continúa el desafío de entregar el preciado pisco a los paladares más exigentes.
